La felicidad es un acto voluntario

«No sea ingenuo, Daff. Hay cosas que no se curan con nada. El tiempo atenúa el dolor, lo mismo que lo atenúa la distancia y la incorporación de elementos nuevos a nuestras vidas, que sirven de distracción o de vía de escape. Pero el dolor sigue ahí, como esperando la mejor ocasión para revolverse y recordarnos su existencia, para advertirnos que sigue presente y listo para avivarse a la menor ocasión. Cuanto más feliz nos ha hecho algo o alguien, más consistente es el dolor que se experimenta en cuanto falta. Y yo fui demasiado feliz al lado de Pedro. A veces siento como si esas semanas de dicha que me proporcionó fuesen en realidad la ración de toda la vida, que a mí no se me había servido dosificada sino de un solo trago: ya ve, Linus, me pegué un atracón de felicidad. Y después ya no me quedó nada. Ni motivos para ser feliz… ni, seguramente, la capacidad para serlo. Porque, en el fondo, yo creo que la felicidad tiene mucho de acto voluntario.»

Linus Daff Inventor De Historias. Marta Rivera de la Cruz

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